martes, 14 de agosto de 2007

Nevermind

Nunca habría logrado permanecer tan desidentificada ante la cadena de eventos que han ocurrido últimamente en mi vida.

Llevo un mes de no hacer ni la mitad del dinero que debería para ir saliendo de deudas. El ritmo de trabajo ha bajado considerablemente después de que pensé que por fin se había establecido.

Tengo un brote de acné que me hace pensar que debería volver a las pastillas anticonceptivas, aunque me haya jurado a mí misma permanecer desintoxicada de cualquier tipo de hormona de origen exógeno.

Hace tres meses ya, que no duermo bien, sin ninguna causa aparente o específicamente determinada, excepto exceso de actividad mental e incapacidad para desenchufar la maquinita.

He tenido la maravillosa idea de dejarme sentir cualquier cosa que viniera, y me he convertido en un mar agitado de emociones. De todo tipo, como la gráfica que registraría un sismógrafo en plena actividad téctonica.

Y sin embargo sigo sin ofuscarme, apacible observando como todo ocurre y esperando como talvés todo explote.

No hay comentarios.: