Te siento a ratos y deseo meterme profundamente en tí. Mi mente para y casi logro ponerla en blanco. Mi cuerpo se apodera del momento y se deja llevar, mis sentidos se despiertan y todo parece detenerse, la percepción ha cambiado y yo también.
Reconozco al fantasma, y lo puedo observar. Tiene el poder, siempre lo ha tenido, y no lo quiere soltar. Me abro y conscientemente le otorgo lo que hasta ahora ha sido suyo, pero le cuento entre risas que lo estoy viendo.
Al verlo atenta y vigilante se desvanece y me mata de risa. Por un instante le percibo como es: fantasmagórico e irreal. Entonces tengo la sensación de que todo es una ilusión. El ha sido el escritor del guión de mi película. Dueño y señor lo ha dispuesto todo a su antojo, pero ese todo es falso como él, no podría ser de otra manera.
Empezando porque todo lo ha separado, me ha hecho pensar que soy un montón de fragmentos que se pelean entre sí y que nunca llegan a un acuerdo. Me desconecta, y altera toda la percepción a través de sus interpretaciones basadas siempre y predeciblemente en el miedo. Quiere competir y necesita ser alimentado como un parásito que no para de comer. Se maneja con ira, es envidioso, glotón, ambicioso y arrogante.
Hoy, tirada en mi cama, me he reido de mi misma, y de todo, he tenido la certeza de que todo es pura ilusión.
martes, 15 de enero de 2008
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