A veces queremos cosas o tenemos mil proyectos, pero nos quedamos en un plano superfluo de la situación y no alcanzamos las metas.
Esto pienso yo, puede deberse a muchas razones: no sabemos cómo hacer algo, no tenemos suficiente confianza, tenemos miedo de los resultados, del cambio, estamos inconscientemente apegados a ideas opuestas a lo que queremos o simplemente no lo deseamos con suficiente intensidad.
Siento, que la verdad, no hay que saber todo ni mucho de cómo hacer las cosas, tampoco como uno imaginaría hay que tener dinero para hacerlas, ni estar seguro de uno mismo ni de nada, lo único que se necesita es primero tener el deseo, que es per se una energía que lanzamos al universo.
Y luego, voluntad. Voluntad para abrirnos, voluntad para ver, para dejar que ocurra con nosotros lo que tenga que ocurrir.
martes, 22 de enero de 2008
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