Éste fin de semana, hubo un completo cambio de planes; indecisas con respecto a si ir o no a Guanacaste, donde había un pequeño festival de arte, en él que participaba un querido amigo, y con muchas ganas de pasar tiempo con él y su esposa, pero por otro lado con obligaciones de último momento y poco tiempo disponible, decidimos irnos a un lugar mucho más cercano.
Así, el sábado por la tarde, con sanguchitos y café en el termo nos pusimos de camino hacia un sitio que para mí es simplemente maravilloso y muy mágico: Copey de Dota, en la zona de los Santos.
Primero una parada estratégica en la Interamericana para sentir el frío de la montaña, acompañado del cafecito. Admirar el paisaje y empezar a sentir esa energía diferente que siente uno cuando va dejando atrás la ciudad.
Después de 1 hora y resto de camino, llegamos al principal pueblo de la zona, que es famoso por el café que produce, Santa María de Dota, y que esa tarde nos recibía con un evento muy alegre y oloroso: el Tope. Toda la gente super enfiestada, fiesta de pueblo....muchos personajes, a mí los que más me llamaban la atención eran la nada despreciable cantidad de indígenas, con trajes propios de su cultura, presentes ahí, agrupados entre ellos, sin relacionarse demasiado con los otros.
Finalmente, al anochecer ya, entramos a éste pueblito de mis sueños, donde quiero pertenecer de alguna manera, que tiene ya un lugar dentro de mí, por su belleza, por su río despertador, por su frío acogedor, por tanto amor que da al que lo habita o lo visita.
Pequeño Copey, donde me imagino en retiro, haciendo miles de cosas que la ciudad no da tiempo. Llenándome de algo que ésta ahí y aquí, en mi corazón.
lunes, 4 de febrero de 2008
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1 comentario:
Yo no conozco copey, creo que de Santa María no pasé, pero suena a que debe ser precioso.
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