viernes, 23 de octubre de 2009

Cuentito

Había una vez, una niñita que apareció en un planeta, brotó de un cuerpo femenino el cual habitó por cierto tiempo. Le fué muy difícil salir de él, se hizo grande allí adentro. Le sacaron casi a la fuerza ayudándose de unos instrumentos. Sin darse cuenta, había invadido el cuerpo de esa mujer que no quería ser invadida. Ella se quedó seca, sin leche para alimentar a la niña. La pequeña en su esplendor, un ser perfecto, podía percibir la energía de todas esas personas que tuvieron que ver con su llegada al planeta familiar. Llevaba un filme interno capaz de grabar sonidos, gestos, aromas, voces, acciones, sensaciones. Tuvo sentimientos, lloró mucho, tenía peremnemente un cólico que le afligía. Se formó su propia película basada en las impresiones que tuvo desde que dos células se hicieron cómplices y al unirse brotaron en un destello cósmico de reproducción de esa vida.

Una señora le quería mucho, la alimentó y le prestó mucha atención. Era su protectora y proveedora ante la escasez de los demás involucrados en ésta historia. Ellos sintieron mucho rechazo, se sintieron invadidos por la criatura, quizás pensaron que ella había venido a truncarles sus vidas de alguna manera. La niña lo supo todo, aunque la actriz de la historia no se daba cuenta conscientemente, la película interna seguía grabándolo todo, cada detalle de la historia quedó registrado allí.

Ellos no eran capaces de sentir otra cosa, tenían sus propias carencias, sus propios traumas, su propia programación, su propia película interna, en la cual se refleja la vida para manifestarse externamente. No podían elegir nada diferente, estaban marcados por la inconsciencia.

Ellos en realidad hicieron lo que pudieron, aportaron lo que tenían para dar. Mientras la pequeña se tomó todo aquello personalmente, su película se conformó de rechazo, separación y abandono. Es lo que conoció y es lo que su mente conoce. Su corazón no soportó todo esto, pero una fuerza mayor le cuidó, le alimentó, le hizo crecer y convertirse en mujer. Ella incapaz de aguantar algo tan inmamable, se escudó en un disfraz que la protegería de pasar siquiera por algo cercano a aquello tan doloroso. Creó el perfecto mecanismo de defensa que le permitiría sobrevivir. Y así ocurrió, sobrevivió, es una sobreviviente. Hoy esta viva. Y eso es lo que cuenta.

Hoy vive, para entenderse, para abrazar todo lo que le pasó. Para hacerse consciente, para expandir su consciencia de amor. Para subir unas graditas y llegar a una plataforma desde la que puede observar todo el pasado y el presente sin tomarse los acontecimientos personalmente. Guardando una distancia sanadora, creando un espacio amoroso que le da entendimiento. Y desde allí hoy viene a disculparse con sus células familiares.

Les perdono porque se que no sabían lo que hacían.
Les pido disculpas por todo el sufrimiento o malestar que les cause. Por haberlos invadido.
Les agradezco porque sin ustedes no sería lo que soy.

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