Mi amiga tiene no sé cuantos años de estar peleando con su ex-marido musulmán por la custodia de sus 2 hijos, batalla en la corte de Santa Fe, huida a Costa Rica, ruina económica total. Juicios, abogados, migración. Una película de drama sin fin. El papá viene a visitarlos acá y los encuentra, se van de paseo, se toma el café y el vino con ellos y se va. Luego a ella solo le llega otra notificación: ésta vez quiere meterla presa.
Salí con alguien como un mes y medio, de pronto absurda y plenamente incapaces de comunicarnos, cada quien va por su lado, como si no hubiera pasado nada. Acepto mi responsabilidad, me sacó un montón de cosas que ahora quiero trabajar.
No sé como comunicarme con ciertas personas que ahora son clave. Es absurdamente difícil.
Este mes disparé la tarjeta de crédito, sin darme cuenta a un nivel elevado. Quien se mete en esas tiendas de Tamarindo a despilfarrar en vestidos de baño, que tienen precios para gringos.
Como no me paran nunca los oficiales de tránsito, estúpidamente se me olvidó pagar el marchamo para siempre.
miércoles, 16 de enero de 2008
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